Las marcas VIP están recurriendo en América Latina a sofisticados mecanismos de mercadeo y ventas para atraer a un consumidor cada vez más exigente. Este mercado representa US$300,000 millones anuales.
El consumidor del 2016 tendrá más oferta de productos, comprará más por Internet y se inclinará por los productos que le aseguren una producción ‘amiga’ del medio ambiente, según la investigación “The Future Chain” (Cadena de Abastecimiento del Futuro) adelantada por Global Commerce Initiative (GCI).
El segmento más alto, el de las marcas de lujo en los últimos cinco años creció un 44 por ciento, y se han incorporado mercados emergentes, tales como Rusia, China, India, Brasil, México, Dubai entre otros. Qué definen a las marcas de Lujo, cuál es la relación con las marcas Premium? Cuál es el target de las marcas de lujo? Qué marca es la preferida? Cuál es el futuro estas marcas?
Mientras les pintan las uñas de los pies, las maquillan o las peinan, las nenas de cinco o seis años conversan con sus amiguitas y festejan su cumpleaños.
Producto de las sucesivas crisis económicas ven el presente con resignación y son incapaces de proyectarse hacia adelante, según un estudio que presentaron el IAE, Nokia, Telefónica y Disney ¿Qué otras conclusiones encontraron sobre el consumo de medios y entretenimientos en la Argentina?
Una investigación de Nielsen pone el foco en cómo se comportan las distintas variables que definen el consumo. Algunos fenómenos se consolidan como la mejora en la adquisición de primeras marcas por sobre el común de los ítems de la canasta. El super sigue siendo el lugar privilegiado para el despliegue estratégico del marketing aunque cada vez pesan más los negocios de cercanía, ganando mayor fuerza el canal de los autoservicios asiáticos. La tendencia del cuidado personal se impone al tiempo que es cada vez más necesario prestar atención al mercado de los chicos y al de las mujeres.
Conozca las tendencias de este grupo de extremos privilegiados, que no son los que tengan “tan sólo” un millón de dólares en el banco y cuyo perfil se enmarca en una edad media de 58 años, tres cuartas partes con un título de licenciado y el 82 % casados.
El mercado, las tendencias, el gusto del consumidor… todo está cambiando. Cada vez más añadimos a nuestra lista de la compra productos de lujo, productos que hace unos años eran imposibles de adquirir. Y lo sólo eso sino que cuando el cliente va a comprar un artículo más común ya no piensa en lo que racionalmente le puede aportar el mismo, sino que piensa más en la experiencia placentera que va a vivir, gracias al mismo. Por lo tanto, se podría decir que caminamos hacia un consumo menos racional y más emocional.
En un mundo globalizado, las exigencias de los consumidores han cambiado así como sus canales de acceso a la información. Los consumidores ejercen hoy un mayor poder sobre su consumo, son escépticos y están más conectados a las tecnologías. Tras realizar a lo largo de 2007 distintas encuestas a alrededor de 16.900 consumidores, IBM ha acuñado nuevo término para definir al consumidor del S.XXI: el “Omni Consumidor”, un consumidor selectivo, experto en tecnología, que sabe lo que quiere además de cuándo y dónde puede conseguirlo.
La tendencia se afirma: los varones están cada vez más conscientes de su imagen. Según Stephano Miglio, experto en lujo y director creativo de Ermenegildo Zegna, en el futuro se consumirán más perfumes y zapatos que tecnología.
“Hay más mal humor que un problema concreto en la economía. La situación es quejosa desde lo declarativo”, dice Guillermo Oliveto, CEO de CCR