Sin embargo, la mayoría la critica.
En una mayoría abrumadora, el 75% de los argentinos admite que cena con la TV encendida y, al mismo tiempo, siete de cada diez reconocen que la televisión es negativa para los chicos y los adolescentes.
Esas conclusiones arroja una encuesta de TNS Gallup sobre “Los argentinos y la televisión”, que evaluó 1003 entrevistas domiciliarias para indagar sobre el papel del medio en los hogares. Paradójicamente, al tiempo que la TV registra un alto consumo, la encuesta revela una fuerte opinión crítica sobre los contenidos de la pantalla chica.
Después de casi 60 años de la creación de la caja catódica y cuando la TV argentina se apresta a entrar en la revolucionaria dimensión digital, su presencia en la familia se ha naturalizado como si se tratara de un familiar más (suegra, abuelo, hermano). Ello se desprende del cuadro comparativo entre 1998 y 2006, según el sondeo.
Así, mientras hace ocho años el 74% de los argentinos miraba TV para distraerse y el 72% para informarse sobre el país, el año último lo hacía por esas razones el 68% y el 67% respectivamente. No obstante, creció sustancialmente el porcentaje de gente que se sienta frente al televisor por costumbre o hábito. Del 14% que lo hacía en 1998, lo hace hoy el 26 por ciento.
A mayor nivel socioeconómico, más crece el porcentaje de argentinos que se informa sobre el quehacer nacional por la TV. El 79% de los entrevistados, en su mayoría hombres mayores de 35 años.
Tentación televisiva
Otro dato destacable del sondeo es que tres de cada diez personas aceptaron que en su casa no se respeta el horario de protección al menor, lo que equivale a dejar a los chicos expuestos a programación inconveniente, sobre todo si la familia está abonada a algún sistema de TV por cable. En la ciudad de Buenos Aires, el 50% de los encuestados admite no respetar esa recomendación.
"Informar objetivamente" y "educar o enseñar" son, para la mayoría de los consultados, las funciones más relevantes de la pantalla chica. Cuanto menor es el nivel socioeconómico de las personas, más crece la convicción de que la TV tiene que cumplir ambos objetivos. Segmentada por sexo y edad, son los hombres mayores de 50 los que confieren más importancia a la información objetiva, como función de la televisión, en tanto las mujeres de 25 a 50 años creen que la prioridad es educar o enseñar.
No obstante, siete de cada diez argentinos admitieron que ven la tele para distraerse y para informarse sobre lo que pasa en el país, como las razones principales por las cuales lo hacen. Sólo el 19% dijo que elige la TV para informarse de lo que pasa en otros países.
A pesar de las funciones que le atribuyen a la televisión, seis de cada diez consultados piensa que la pantalla chica entretiene, pero no educa. Y dos de cada diez dicen que no hacen ni una ni otra cosa. También en este aspecto, el escepticismo ha crecido en los últimos ocho años.
Las críticas de los argentinos contra la TV se advierten, sobre todo, en su influencia en relación con los adolescentes. Mientras un 57% la fustigaba en 1998, el 65% la considera actualmente negativa para los jóvenes. Es aún más rotunda la crítica contra los contenidos para niños. Siete de cada diez consultados la ven como una influencia negativa.
También ha crecido la crítica en relación con la programación para el público adulto. El 30% de los argentinos la criticaba hace ocho años, en tanto lo hace hoy el 41%. Claro que un 46% la evalúa positivamente. Es decir que con los años la reputación de la oferta televisiva decae.
¿Los niños primero?
El 30% de los argentinos con hijos en la casa, con una curva ascendente en Buenos Aires (50%), no respeta el horario de protección al menor, que se extiende hasta las 22. Si bien la encuesta no aclara si la familia permite que los chicos permanezcan frente a la tele después de esa hora, los guarismos permiten inferir que la laxitud en los límites se da precisamente después de esa hora. El asunto no dejar de ser preocupante, por cuanto la flexibilidad de la atención familiar se suma al incumplimiento de la industria televisiva de las reglas vigentes.
Cabe destacar que esta semana el Comfer decidió aplicar sanciones ejemplares contra América TV y Canal 9 por emitir escenas de alto voltaje erótico precisamente en horario de protección al menor. Los tres programas de farándula que supuestamente se excedieron, de acuerdo con la investigación del organismo, fueron Intrusos en el espectáculo (América, de lunes a viernes a las 15), Los profesionales de siempre (Canal 9, de lunes a viernes, a las 17) y De 9 a 12 (también en Canal 9).
Fuente: La Nación