Los cambios en el comercio mundial que provocó la irrupción de China ya se sienten en la región. Este año desplazó a la Argentina del segundo puesto en la lista de proveedores de Brasil y se ubicó después de Estados Unidos. En tanto, el superávit de nuestro país con China continúa diluyéndose y se prevé que 2007 finalizará con un saldo comercial desfavorable.
Es que desde la devaluación las ventas a China se triplicaron, pero las compras crecieron a mayor velocidad: de US$ 342 millones en 2002 pasaron a US$ 3153 millones el año pasado, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Las exportaciones argentinas al país asiático alcanzaron los US$ 3676 millones en 2006, un aumento del 10% respecto del año anterior, mientras las importaciones crecieron un 39%.
Así, en los últimos años China fue ganando posiciones hasta convertirse en el tercer país de origen de las importaciones de la Argentina, después de Brasil y Estados Unidos. A la vez, es el cuarto destino de las ventas al exterior.
Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre lo que se vende y lo que se compra: el 96% de las exportaciones nacionales del año pasado se compone de productos primarios, manufacturas agropecuarias y combustibles, y el 4% restante de manufacturas de origen industrial.
En cambio, el 97% de las importaciones fueron bienes manufacturados: maquinaria y equipos, aparatos eléctricos y mecánicos, productos químicos, plástico, juguetes y calzado, entre otros.
"Las exportaciones argentinas siguen concentradas en el complejo oleaginoso, pero en 2004, cuando nuestro país reconoció a China como economía de mercado, se habló de diversificar los envíos y se firmaron acuerdos para permitir el ingreso de diversos productos del sector alimentario", recordó Raúl Ochoa, profesor del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación BankBoston.
Ese año se acordó avanzar en la entrada a China de frutas, carne aviar y vacuna. En ese sentido, Dante Sica, director de la consultora abeceb.com, señaló que "todavía no se exploraron todas las posibilidades de comercio con China. Por ejemplo, en servicios, biotecnología y desarrollo de biocombustibles. Pero se necesita invertir para estar en condiciones de abastecer un mercado de las dimensiones de China".
En el país de 1300 millones de habitantes, y grandes diferencias de ingresos, "el consumo de la clase media está en expansión, lo cual presenta oportunidades sobre todo a las empresas medianas", consideró Eduardo Fracchia, director del área Economía del IAE, Universidad Austral.
Relaciones complejas
El intercambio de nuestro país con sus principales proveedores muestra que a partir de la devaluación las importaciones desde China crecen a mayor ritmo que las de Brasil. Un estudio de abeceb.com indica que "entre 2002 y 2006 el crecimiento promedio de las compras originarias desde Brasil ha sido del 49%, mientras que desde China fue del 76,8%", y en rubros como televisores, aspiradoras e impresoras, la participación de China supera a la del país vecino.
No es el caso en lavarropas, heladeras, y cocinas -línea blanca-, según afirmó Hugo Ganim, presidente de la Federación de Cámaras Industriales de Artefactos para el Hogar: "Los productos sujetos a monitoreo para limitar las importaciones desde Brasil no se sustituyeron por los de China. Sí hay crecimiento en las compras de reproductores MP3, videograbadoras, impresoras, algunas computadoras y artículos de informática. Pero Brasil utiliza el crecimiento de las compras de China para no renovar los acuerdos en línea blanca que vencieron el año pasado".
Ganim señaló que la industria nacional ganó mercado tras las limitaciones al ingreso de productos brasileños: "En cocinas la participación de Brasil llegó al 55% y hoy es del 25%". Sin embargo, aún cuando continúen las negociaciones, "el problema de fondo se resolverá si las multinacionales que se fueron a Brasil en la década del 90 vuelven a fabricar en la Argentina".
Zapatillas de lona
Uno de los sectores donde China avanza es en calzado, y allí los empresarios de uno y otro lado de la frontera casi parecen añorar los buenos y viejos tiempos en que sólo discutían entre ellos. Es que el ingreso de calzado chino inquieta a los industriales de ambos países, que evalúan medidas en conjunto para restringir las importaciones. No será fácil: los empresarios brasileños de los sectores textil y del juguete ya experimentaron lo arduo que es acordar con negociadores chinos.
En la Argentina, de los 23 millones de pares que ingresaron el año pasado, unos 15 millones lo hicieron desde Brasil y 5 millones de China.
Las ventas de Brasil se mantuvieron dentro de los acuerdos, mientras que las compras al gigante asiático crecieron un 44% en 2006.
Horacio Moschetto, secretario de la Cámara de la Industria del Calzado, indicó que "los envíos de China aumentan año tras año, y además de calzado deportivo de alta tecnología, que por razones de escala y de costos puede entenderse que se fabrique en China, llegan zapatillas de lona, entre otros artículos, que podemos producir acá. También Brasil resulta afectado, por eso las dos cámaras estudiamos qué medidas se pueden aplicar".
En juguetes, la competencia es directa con el país asiático, el principal productor mundial.
"En los 90 el ingreso de juguetes chinos fue masivo y destruyó a la industria nacional. Hoy se está recuperando y del 10% de mercado que abastecía hace tres años, llega a un 35%", sostuvo Norberto García, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete.
Las importaciones alcanzaron los US$ 84 millones en 2006, según datos de la cámara, y se estima que un 70% proviene de China.
En el comercio con el principal socio del Mercosur, el saldo sigue en rojo para nuestro país. Según un informe de IES Consultores, "Brasil perdió importancia como destino de las exportaciones argentinas en los años posteriores a la devaluación; en cambio, la participación de Brasil en las importaciones pasó del 22% en los años 1997/99 al 34% en 2006."
Los principales productos importados desde el país vecino fueron vehículos, celulares, mineral de hierro y autopartes. En tanto, las ventas de la Argentina se concentraron en trigo, vehículos, autopartes y combustible.
Estabilizado
El año pasado las exportaciones argentinas a Brasil crecieron un 29%, el mayor incremento desde 2002, mientras que las importaciones lo hicieron en un 15%. El saldo desfavorable alcanzó los US$ 3700 millones, según datos del Indec.
"El déficit se estabilizó, y disminuirá en la medida que la economía brasileña crezca y demande más bienes. Aunque el cambio no será inmediato", indicó Sica.
Para Ochoa, "las diferencias con Brasil se irán resolviendo, en cambio con China son de otra magnitud. La economía china es competitiva en rubros de mano de obra intensiva y en productos de media y alta tecnología. Esto plantea a los países emergentes la necesidad de diferenciar productos y agregar valor".
En Brasil, los sectores industriales ya sienten los efectos de una competencia que se desarrolla tanto en el propio territorio como en los mercados del exterior. Pero en rubros como el textil y juguetes, toda la región resultará afectada, y no sólo frente a China: "El mundo se dirige hacia una reducción generalizada de aranceles de productos industriales, y los sectores más vulnerables deberían contar con una estrategia que les permita reconvertirse. Por eso, la Argentina tiene que plantearse junto con Brasil el desafío que representa China como vendedor y comprador de bienes y servicios. No pueden mirar este fenómeno como dos países aislados sino trabajar en conjunto para aprovechar las oportunidades que presenta un mercado en expansión".
Las cifras: apuntes para reflexionar
En enero último, China le ganó la pulseada a la Argentina en el mercado de Brasil: le vendió por US$ 791 millones contra los US$ 672 millones de nuestro país según la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil (Secex). En enero de 2006, la Argentina le exportó a Brasil por US$ 538 millones, superando a China (US$ 500 millones) por poco.
Las importaciones de la Argentina en 2006 alcanzaron los US$ 34.159 millones, superando el récord de 1998, cuando llegaron a US$ 31.403 millones.
En la década del 90 el saldo comercial con China fue desfavorable para nuestro país; en 1998 se registró el mayor déficit, cercano a los US$ 500 millones.
Las ventas argentinas a China se concentran oleaginosas, aceites, cueros y pieles y manufacturas de hierro o acero.
El mayor incremento en los envíos a China el año pasado fue en combustibles: de US$ 226 millones en 2005 pasó a US$ 906 millones.
Las exportaciones de la Argentina en 2006 fueron de US$ 46.569 millones. China es el cuarto destino después de Brasil, Chile y Estados Unidos.
Fuente: La Nación