La producción argentina de biodiesel enfrenta los límites de su principal consumidor

28/09/2008

Las nuevas normativas de la Unión Europea que limitan el consumo de biodiesel ponen en alerta a las industrias argentinas en este sector ya que su principal destinatario es ese mercado.

Durante los últimos años los bicombustibles aparecían como la respuesta que hacía falta para mitigar los efectos del cambio climático y como un sustituto infalible de los combustibles fósiles. Fue así como se desarrolló (y se sigue desarrollando) una enorme industria entorno a la producción de combustibles vegetales derivados de diferentes cultivos como el maíz, la caña de azúcar y la soja, entre otros.

Pero de pronto el paraíso prometido por los biocombustibles pronto comenzaría destruirse: distintos organismo otorgaron a este producto la calidad provocar alzas en los precios de los alimentos e invadir porciones de tierra destinadas a producirlos.

Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial advirtieron acerca de la carencia de productos básicos como el arroz y el trigo, mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), determinó que la producción masiva de biocombustibles es un "delito contra la humanidad".

En tanto, la Unión Europea (UE) definió la utilización de una menor proporción de biocombustibles, un tope del 6% para los derivados de productos alimenticios, para cumplir con su meta de 2020 que obligará a todos los medios de transporte a cortar en un 10% el combustible fósil con uno alternativo.

La decisión de la UE no es un dato menor. El bloque es el principal destinatario de las exportaciones de Brasil, USA e incluso la Argentina. Esta reducción significaría la posibilidad de que las empresas se pierdan de negocios millonarios.

"Mi temor es que el debate por los biocombustibles ha tomado un carácter demasiado emocional y de alguna manera nos hemos perdido en esta emoción," dijo Maria Celina de Azevedo Rodrigues, embajadora de Brasil en la UE. Brasil es el primer productor de etanol derivado de la caña de azúcar.

"Alguna vez los biocombustibles fueron la salvación, pero ahora de repente son el diablo," afirmó la funcionaria.

El mercado europeo es el principal receptor de las exportaciones argentinas que alcanzó en el primer semestre de 2008 las 237.000 toneladas muy por encima de las 163.000 toneladas exportadas en todo el 2007. Este salto permitió una facturación total de US$264 millones frente a los US$135 millones de todo el año pasado, según un informe la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales.

Y eso no es todo. La actual producción, que ronda las 500 toneladas anuales, podría duplicarse en lo que resta del año tras la puesta en marcha de nuevas refinerías.

Evidentemente la nueva normativa de la UE provocaría grandes pérdidas a los actores argentinos que invirtieron en apuntalar su producción y que se encontrarían ante un mercado un poco más reducido. Los productores locales lo saben.

Esta precupación quedó de manifiesto en la conferencia internacional sobre biocombsutibles que se celebró en Buenos Aires hace algunos días.

Según comenta Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno: "En este momento, distintas entidades publicas y privadas de Argentina están evaluando los términos de referencia de un estudio para establecer la contribución del biodiesel de soja (el producido en la Argentina) en materia de reducción de gases de efecto invernadero, considerando que dicha contribución no fue tenida en cuenta en el borrador de la referida directiva europea. Y, por lo tanto, de no ser reconocida en un futuro esa reducción en forma estándar los exportadores de este producto se verán obligados a certificar en cada embarque el balance de emisiones del producto transportado, hecho por demás costoso; o bien sufrir descuentos de precios que obrarán como una barrera para-arancelaria, lo que por cierto se busca evitar.

La reciente presentación de un modelo de agricultura certificada, que hizo la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) en su último congreso, representa un importante aporte para el logro de este objetivo. Pero, sin embargo, se requiere establecer un proceso amigable con el medio ambiente y funcional a este objetivo en las etapas siguientes, como el transporte, acondicionamiento de granos, acopio, industrialización, distribución y consumo.

Por lo tanto, el trabajo a ser desarrollado para establecer el balance de emisiones del biodiesel de soja en Argentina y lograr, a partir de su información, una corrección en la nueva legislación europea a punto de sancionarse, será muy arduo, y requerirá una sólida coordinación de acciones entre el sector público y el privado".

Fuente: Urgente24.com
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