Luego de un año récord en los niveles de déficit en lo que respecta al saldo de la balanza comercial de manufacturas industriales entre la Argentina y sus socios comerciales, China y Brasil, las Pyme no permanecen ajenas a este escenario, en el cual se mantienen altos los niveles de percepción de daño a la industria local.
De hecho, el 35% de las Pyme se consideró severamente amenazada por la competencia externa a lo largo del año pasado, lo que implicó un nivel apenas 3% menor que los valores de 2005.
A pesar de ello, hubo sectores específicos donde la percepción de daño por parte de los productos importados alcanzó el 72%, como fue el caso de la indumentaria; o el 60%, como sucedió con los textiles. Por su parte, en la baja del 3% general colaboró de manera significativa la mejora en el sector cuero y calzado que, aplicación de medidas por parte de la Secretaría de Industria mediante, pasó de tener el 90% de Pyme amenazadas, al casi 50% actual.
Así, estos resultados -que se desprenden del Informe 2006-2007 realizado por el Observatorio Pyme y que fuera presentado durante la reciente IV Conferencia Anual de la Fundación-, evalúan la percepción del nivel de riesgo para las pequeñas y medianas empresas de 16 sectores productivos de alto, medio y bajo valor agregado, que van desde autopartes y maquinarias, hasta madera y alimentos y bebidas.
En este contexto donde las Pyme buscan mantener su porción del mercado, según el análisis realizado por técnicos del Observatorio, “las empresas para las cuales las importaciones constituyen una severa amenaza a sus ventas realizan acciones tendientes a contrarrestar esta situación: el 42% de las firmas las enfrentan tomando medidas para disminuir los costos directos de producción, mientras que un 28% lo hacen incrementando sus inversiones en maquinaria, tecnología y organización”.
Como contrapartida, sólo una muy baja proporción de empresas reacciona frente a la amenaza redireccionando sus inversiones hacia otros sectores de actividad (10%) o nuevos mercados (3%). Y a su vez, un 17% restante utiliza otras estrategias alternativas, como mejoras en los canales de comercialización o concreción de joint ventures con otras empresas.
Carlos Brusco, vicepresidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios de la República Argentina (APYME), sostuvo que “la búsqueda de cómo bajar más y más los costos es lo que más hacen las Pyme industriales, porque es lo más básico, lo más sencillo y es una reacción casi intuitiva”.
“Sin embargo, bajar los costos fijos sin apelar a inversiones implica demasiado esfuerzo para el nivel de impacto que puede tener en el presente y en el futuro”, sostuvo el directivo, quien agregó que “es la forma menos efectiva de solucionar el problema de la Pyme industrial”, que se enfrenta a un escenario “donde aumentan los insumos críticos importados y el mercado le exige cada vez menores precios”.
Mensaje optimista
Por su parte, Ignacio Bruera, analista del Observatorio, sostuvo que “ante la amenaza, las estrategias empresariales tienen que apuntar a la mejora de costos o a una mayor productividad. Sin embargo, no siempre es fácil realizar inversiones que aumenten la productividad y permitan competir, por lo tanto, a lo que se suele apuntar mayormente es a bajar costos”.
A diferencia del anterior punto de vista, para Bruera, bajar costos no está asociado necesariamente a una estrategia negativa: “es otra de las formas de atacar el problema”.
En este sentido, el analista explicó que “el mensaje es optimista porque significa que, además de ese 28% que sí incrementa sus inversiones, hay un gran grupo de empresas que siguen dando pelea, que no llevan sus inversiones fuera del país o abandonan la actividad para dedicarse a otro sector, como hace un 13% Pyme amenazadas”.
Tres salidas posibles
Consultado sobre las mejores respuestas a las que puede apelar una Pyme para hacer frente a un escenario signado por el aumento de la competencia externa, Brusco, que además de ser directivo de APYME está al frente de una empresa metalúrgica en Rosario desde hace 28 años, sostuvo que “existen tres salidas antes que bajar costos sin realizar inversiones”.
“La primera es mejorar la ingeniería de procesos para bajar costos de fabricación mediante la incorporación de activos fijos que aporten tecnología”. Sin embargo, explicó que “esta es la solución más cara porque requiere grandes inversiones”.
La segunda salida “es invertir en ingeniería de productos, desarrollar diseños novedosos, que no tengan competencia en el mercado local o en el exterior. Más que invertir en equipos implica ganar nichos en los cuales no hay otro productos similar, algo que tampoco es simple”.
Por último, una tercera salida para algunos casos particulares, según Brusco, “consiste en aliarse directamente con proveedores brasileños y chinos, no verlos como enemigos, para traer insumos a menores precios y así reemplazar a los históricos proveedores de Europa y EEUU. De hecho, nosotros y cada vez más Pyme viajamos y cerramos alianzas y así obtenemos un producto 50% chino o brasileño y 50% argentino que nos hace más competitivos”.
Origen de la amenaza
Por otra parte, a la hora de analizar el origen de las importaciones que más preocupa a las pequeñas y medianas empresas , según el Observatorio, “todos los sectores coinciden en la determinación del origen de la amenaza: los productos provenientes de China y Brasil son los que ejercen la mayor competencia en el mercado local”.
“Mientras que durante los años noventa la evolución de las importaciones brasileñas y chinas acompañó el ritmo de las importaciones totales, a partir de 2002 las compras provenientes de estos destinos comenzaron a crecer a ritmos muy superiores a los del resto del mundo”, explicaron.
Sin embargo, el estudio destaca que hoy en día, la proporción empresas que se siente amenazada por Brasil bajó considerablemente: mientras que en 2005 casi 50% de las empresas señalaba al principal socio comercial en el Mercosur como responsable de una competencia más dura en el mercado local, el año pasado este nivel cayó a menos del 40%.
Como contrapartida, la percepción de amenaza de los productos de origen chino es levemente mayor: mientras que alrededor del 34% de las Pyme señalaban en 2005 al gigante asiático como un riesgo para su mercado, el año pasado la proporción creció 3 puntos.
Esto se puede observar con mayor grado de especifidad en el caso de las autopartes: mientras que en 2005 el 75% de las Pyme consideraba que su amenaza provenía de otras empresas brasileñas, esta proporción el año pasado cayó al 50%. A su vez, las que señalaban a las firmas chinas pasaron de un 10% a casi 28%.
El debate por la inversión
En este contexto, desde la Fundación sostuvieron que las ganancias de competitividad de las Pyme industriales no sólo son necesarias para lograr una inserción internacional del segmento más favorable sino también para hacer frente a la competencia de productos extranjeros en el mercado local.
No obstante, si bien en los últimos años se han observado incrementos de productividad progresivos, “los mismos parecerían no ser suficientes para enfrentar la competencia de las importaciones”.
“Inicialmente, la devaluación del peso favoreció el dinamismo exportador de las empresas industriales a la vez que permitió desplazar algunos productos extranjeros en el mercado local. Sin embargo, la competencia vía precios no es suficiente para lograr niveles de competitividad sostenibles en el tiempo”, agregaron.
Y, “si bien el proceso de recuperación de post-crisis fue acompañado de un incremento de la proporción de Pyme industriales que realizaron inversiones, desde hace dos años dicha proporción se estabilizó en torno al 55%”.
Este fue un punto de debate reciente entre la plana mayor del sector industrial privado y la esfera pública, cuando hubo roces en torno a las facilidades con las que cuentas las Pyme argentinas para acceder a financiamiento para aumentar la productividad.
Al respecto, el presidente de la Organización Techint, Paolo Rocca, durante el Congreso Pyme puso como ejemplo el mercado de los lavarropas: “la producción doméstica aumentó más que cinco veces, pero la importación cubre lo que la oferta interna no alcanza a cubrir. Así es como en este sector nos encontramos con un crecimiento de la oferta local que pasó de 67 mil unidades a 350 mil unidades, pero con un crecimiento de la importación que fue de 54 mil unidades a 140 mil. Esto es lo que sostiene parte del déficit de manufacturas industriales con Brasil, que durante 2006 alcanzó los u$s4.000 millones”.
El directivo también reclamó más beneficios impositivos para las Pyme y puso como ejemplo además, a las leyes europeas. Ante este pedido, el Ministerio de Economía, a través de su titular Felisa Miceli, defendió la política oficial de promoción de inversiones al afirmar que “la tasa de inversión de la economía argentina es hoy la más alta de los últimos 20 años”.
El dilema de la financiación
El escenario aún con mejoras, muestra su complejidad, ya que al evaluar la estructura de financiamiento de las Pyme industriales, el Observatorio advierte que “sólo la mitad de las empresas industriales ha desarrollado proyectos de inversión durante 2006 y casi una de cada tres empresas que no invirtió, no lo hizo por falta de fondos para financiar las nuevas inversiones”.
Sin embargo, destacaron la reducción de la participación de los recursos propios como fuente de financiamiento por el crecimiento del crédito bancario, que pasó del 8% al 14% de las empresas.
Pero, “a pesar de este crecimiento, menos del 30% de las empresas ha solicitado en el último año algún tipo de crédito bancario”. A la hora de evaluar los frenos entre las Pyme que sí necesitaron crédito pero no lo obtuvieron figura, en primer lugar, los costos elevados del crédito bancario y los plazos cortos de cancelación. Se trata de factores claves, considerados por el Observatorio como una cuenta pendiente para con las Pyme industriales.
Fuente: Infobaeprofesional.com