Seis estrellas por lo menos

Una nueva discusión para calificar de super lujo

06/05/2007

Hay hoteles cuya magnificencia no cabe en el viejo molde de hotel cinco estrellas y ya hay muchos que encuadran dentro de la categoría de seis estrellas. Pero no hay un criterio unificado en el sistema internacional de evaluación de hoteles.

En el Burj Al Arab hotel, un imponente rascacielos de vidrio con forma de vela hinchada al viento que se levanta en Dubai (Emiratos Árabes Unidos), la habitación más barata cuesta US$ 666 por noche y una suite estándar para dos personas, US$ 2.231. En opinión de muchos visitantes el hotel --cuyo nombre quiere decir Torre de Arabia - es el más grandioso del mundo.

Pero no es el único. Hay una franja de nuevos hoteles lujosos, superiores en muchos sentidos a los actuales cinco estrellas y que reclaman para sí por lo menos una categoría más alta.
Según David Beer, uno de los fundadores de Brennan Beer Gorman Architects, un estudio de arquitectura que ha diseñado varios de los más grandes hoteles de lujo del mundo, se ha producido tanta expansión en la última década que hay necesidad de agregar una estrella más para describir a la crème de la crème.

"Cinco estrellas es una categoría que puede comprender desde un muy lindo Sofitel o un Westin hasta el Mandarin Oriental en Hong Kong o el Gritti Palace en Venecia, y no son la misma cosa. Los dos últimos merecen seis estrellas.

¿Quién califica?

Los estándares no son claros y las fuentes autorizadas difieren según el lugar. En Estados Unidos hay dos guías, la Mobil y la AAA; en Europa circulan Michelin y Red Guides. Todas, respetadas y criticadas a la vez. Pero además de esas guías, hay una amplia zona gris donde la asignación de estrellas puede ser indiscriminada y arbitraria. Ésa es una de las razones por las cuales los especialistas aconsejan tomar los rankings con pinzas y comparar beneficios.

Si la galaxia hotelera sumara una estrella a su ranking, la diferencia entre cinco y seis habría que medirla, opina Beer, en servicio personal, ubicación y exclusividad. "En un hotel seis estrellas no hay locales de venta de productos, por más finos que éstos sean. Tampoco se celebran fiestas de casamiento ni se ve a los novios fotografiándose en las escaleras. Aunque el precio no es el factor definitivo, esos hoteles son para huéspedes que pagan entre US$ 700 y 800 la noche. Un hotel seis estrellas es un lugar donde la cocina nunca está cerrada, ni siquiera a las 3 de la mañana".

El negocio global de hotelería está dominado por no más de 10 cadenas internacionales, la mayoría de las cuales ha desarrollado marcas que caen en cuatro o cinco categorías que aproximadamente corresponden a la calificación por estrellas. El sistema, en Estados Unidos, funciona más o menos así: Accor Hoteles tiene una cadena de una estrella llamada Motel 6, y también tiene la marca Sofitel de cinco estrellas. Uno de los grandes jugadores en el nivel tres estrellas es Courtyard de Marriott, que pertenece a Marriott International, que también posee la cadena Ritz-Carlton de cinco estrellas.

Los dos grandes sistemas clasificatorios en Estados Unidos son las Mobil Travel Guides, que otorga estrellas, y las guías de viajes AAA, que otorga diamantes. Las calificaciones en esas guías, que promocionan principalmente entre los viajeros por turismo, están basadas en evaluaciones realizadas por equipos de inspectores que visitan los hoteles munidos de largas y detalladas checklists. Para conseguir tres estrellas de un inspector de Mobil, por ejemplo, un hotel debe cumplir con una larga lista de requisitos, que incluyen "room service completo", dos teléfonos y cuadros o alguna característica arquitectónica interesante en la habitación.

En sus calificaciones correspondientes a 2004, Mobil da cinco estrellas a sólo 30 entre 50.000 hoteles en Estados Unidos. AAA da cinco diamantes a sólo 68 hoteles nacionales. Tanto Mobil como AAA dicen que sus métodos de calificación son estrictos; no ocurre lo mismo, dice Mobil, con la forma caprichosa y fluctuante con que se asignan estrellas en otras partes, especialmente en los sitios de Internet que clasifican a los hoteles al tiempo que les venden sus habitaciones.

"Las guías no son biblias, son sólo guías" dice Peter Greenberg, especialista en turismo en el programa "Today" de la NBC. "Para los hoteleros, en cambio, las guías -- y la calificación que obtienen en ellas -- son importantes porque les permiten justificar sus precios. Es lo mismo que ocurre en cine con los premios de la Academia: cuando alguien saca un Oscar, después cobra mucho más su actuación".

Según especialistas norteamericanos, Europa es un caos en cuanto a calificación hotelera. En algunos países, dicen, los hoteles son clasificados por agencias turísticas estatales, que hacen una simple evaluación de la propiedad edilicia (si el baño está en la habitación o en el hall, por ejemplo). "Las evaluaciones se basan en criterios exclusivamente objetivos, pero son individuales y emotivas", admite en su sitio la Asociación alemana de restaurantes y hoteles.

Greenberg opina que fuera de Estados Unidos "un hotel cinco estrellas puede significar nada más que uno está hospedado en el hotel más caro de la ciudad". "A ojo de buen cubero", aconseja un experto en Nueva York , "para deducir la jerarquía del hotel, hay que calcular 100 dólares por estrella".

Fuente: Mercado

Suscribirse al boletín
BANNER7_300x250
Desarrollado y diseñado por Railef
Copyright © 2006-2008 Tendencias Plus.