En Estados Unidos hay un creciente interés por las bolsas argentinas para almacenar granos.
Hace 25 años, en los EE.UU. comenzó a desarrollarse el "silobag", una forma de almacenar forraje en grandes bolsas plásticas. Como un adicional, alguna empresa mostró, que además de alfalfa o maíz picado fino, también podían embolsarse granos secos. Pero a nadie le interesaba demasiado, en un país con abundante capacidad de silos y un sistema de precios sostén que permitía que los productores no necesitaran tener la mercadería en su poder para negociar mejor.
Pero en la Argentina la situación era diferente. Ya escaseaba el almacenaje cuando la cosecha rondaba las 40 millones de toneladas. Cuando a mediados de los 90 la producción comenzó a crecer al 10% anual, enseguida se advirtió que la falta de silos sería el gran cuello de botella. La necesidad tiene cara de hereje: el ingenio criollo descubrió que la solución estaba en el embolsado de granos.
El crecimiento fue explosivo. Arrancó en el 2000, tímidamente. Ya el año pasado se guardaron en bolsas más de 20 millones de toneladas. Y en el 2007, como viene la mano, se pasarán las 30 millones. Así, la Argentina se convirtió, de la noche a la mañana, en el gran especialista mundial del embolsado. Lo más notable es que ahora el tema comienza a despertar interés en los Estados Unidos, precisamente donde nació la técnica. Tres empresas líderes en el sistema, Mainero (embolsadoras), Ipesa (bolsas) y Akron, hace pocos días, realizaron una demostración en Lake City, Arkansas, donde se descubrió un nicho interesante.
El evento fue organizado por AgWatch, una empresa dedicada a la difusión de novedades tecnológicas, y logró una buena convocatoria. Esa zona está sustituyendo el algodón por el maíz, mucho más atractivo por el fenómeno del etanol. Pero hay problemas de logística, precisamente por la falta de almacenaje. "En plena cosecha, el costo de descargar sobre el río Mississippi es de hasta 75 centavos el bushel (un bushel son 25,4 kilos de maíz), y baja a 5 centavos en contraestación", dice Alberto Mendiondo, de Ipesa. "La bolsa les cuesta apenas 7 centavos...", remata.
Alberto y Juan Enrique Gaviglio, y Carlos Donzino (Akron), Marcos Formica y Oscar Buson (Mainero) condujeron la demostración. Llenaron una bolsa con maíz, y después la vaciaron, utilizando carros tolva americanos. Pero lo que más interesa es la respuesta de los "farmers". "Yo veo una real necesidad de almacenaje para el próximo otoño, dada la gran siembra de maíz", dijo Bill Harrell, de Monette, Arkansas. "Estoy convencido de que esta va a ser nuestra gran solución", agregó. Harrel cultivó algodón por muchos años, y compara el sistema de las bolsas con la introducción de los módulos de algodón, que revolucionaron el sistema de almacenaje y transporte.
En la demostración, los productores preguntaron si se podía utilizar la misma bolsa que para forrajes, que es la que se produce en EE.UU. Mendiondo les aclaró que la experiencia de Ipesa demuestra que los esfuerzos a que se somete a la bolsa de granos es diferente, y que entonces requiere el empleo de otras materias primas y otros parámetros en la extrusión.
Fuente: Clarin