El plan de Peirano para los primeros 100 días

28/07/2007

Dólar alto con menos emisión y gasto serán los ejes de la gestión del nuevo titular del Palacio de Hacienda. Inversión, mercados controlados y consenso empresario, la base para quedarse más allá de octubre.

Miguel Peirano es, ante todo, un desarrollista. Y está con el gobierno de Néstor Kirchner desde mucho antes de ser nombrado secretario de Industria por el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. Es que al "economista industrial", como gustan llamarlo sus pares por lo bajo, se le atribuye haber sido uno de los diseñadores en las sombras del actual modelo "productivo". Por eso, hoy Peirano no necesita de adiestramiento. Sabe lo que el Gobierno quiere y también lo que se espera de él. Tal vez más importante, ha demostrado comprender cómo debe comportarse un funcionario de esta gestión: bajo perfil y mucha acción que arroje resultados que puedan ser exhibidos por el propio Kirchner.

Peirano asumió con otro punto clave a favor: supo ir ganándose la difícil confianza del círculo más íntimo del Presidente, incluyendo principalmente a la senadora y candidata, Cristina Fernández de Kirchner. "Le han pedido cosas y él cumplió", dicen quienes lo acompañan desde sus días de economista en la Unión Industrial Argentina.
Con todo por ganar y muy poco que perder –al menos en la comparación con su antecesora Felisa Miceli– no son pocos los que creen que el hombre llegó para quedarse mucho más que cinco meses.

Estrategia, tal vez, para no ser un (otro) "ministro pintado" o real ambición personal, lo cierto es que los hombres cercanos al actual ministro afirman con convicción que "Peirano no es un hombre de transición".
Esta visión es compartida por los distintos actores del sector privado. En la City se da por hecho que el hombre que hizo sus armas en la principal central industrial sería también el ministro de Economía de Cristina. Con cierta ironía, incluso, sostienen que es más factible que Peirano quede en el Ministerio después de octubre a que Cristina sea presidente.

Pero, ¿Peirano tiene un plan? Quienes conocen los avatares del desafortunado desenlace del affaire de la bolsa para Miceli aseguran que, varios días antes de que se produjera la renuncia, el actual ministro ya estaba analizando su posible herencia. Su nominación como ministeriable había comenzado a tomar cuerpo en los medios semanas antes y no faltó quien desde la Casa Rosada le enviara un mensaje inequívoco: "Preparáte".

Así las cosas, el diagnóstico de Peirano es sencillo: en el actual contexto inflacionario, la crisis energética es una bomba de tiempo. Disminuir los riesgos en este frente es fundamental. Acotar la emisión monetaria para sostener el dólar es una de las principales medidas en el menú que consensuará con el titular del Banco Central, Martín Redrado. Pero mantener el dólar alto es el gran pilar del modelo, que Peirano ratificó apenas asumió. Su solución: destinar más recursos del superávit fiscal a la compra de dólares y, de paso, desactivar las fuertes presiones sobre el gasto público que también conspiran con un escenario de baja inflación.

EL PLAN. La estrategia de Miguel Peirano al frente de la cartera de Economía será la de profundizar el modelo vigente. Dólar alto y apoyo financiero para apuntalar la oferta; control de los mercados para evitar abusos. En otras palabras, estimular la inversón para evitar los cuellos de botella que llevan al aumento de precios. El paquete de medidas está en plena elaboración pero los primeros borradores definen un plan para facilitar el acceso al crédito comercial, beneficios impositivos para nuevas invesiones, y hasta la creación en los próximos meses de un nuevo banco de desarrollo. Todo antes de octubre, para sumar chances: junto con las elecciones cumplirá 100 días en el cargo.
En términos políticos, la clave de su gestión será la búsqueda de consenso. Desde el comienzo, Peirano, explicó a sus secretarios y asesores que su voluntad es replicar el esquema que él ya desarrolló al frente de la Secretaría de Industria en la que expertos del sector privado participaron de las distintas acciones y decisiones trabajando de manera conjunta con los técnicos de la Secretaría. De esta manera, el ministro se garantizó, y lo hará también en el futuro, que las medidas tomadas no sean rechazadas por alguno de los actores involucrados.
En una de sus primeras reuniones con su equipo de trabajo, el ministro habló de "crear un ámbito de ida y vuelta constante" y si bien evitó la palabra "concertación", lanzó la idea de armar una mesa de diálogo permanente con los sectores industriales y productivos. La propuesta tiene como lema construir en momentos de crisis.
Estos encuentros tendrán por objetivo diseñar salidas consensuadas a los problemas de crecimiento. A modo de ejemplo, una fuente que estuvo presente en la selecta reunión indicó el caso del programa energético que fuera elaborado por el sector industrial pero que no tuvo cabida en el Ejecutivo.
Con esta mesa de diálogo, Peirano se garantiza un alto nivel de concertación con los sectores que desde el momento de la jura le dieron su apoyo. Un mecanismo similar fue el que en sus días al frente de Industria, Peirano desarrolló con el fin de llegar a soluciones pactadas en aquellos acuerdos que afectaban los intereses de los distintos sectores en su relación comercial con el extranjero, en especial en casos sensibles con Brasil como fueron las harinas, los calzados y las autopartes.

TEMAS SENSIBLES. En el listado de los temas que encienden la luz de alerta se encuentra el futuro del INDEC. En este sentido, Peirano primero se encargó de ratificar públicamente la medición oficial. "Los índices son confiables", dijo en su primera aparición en televisión. Al mismo tiempo, sin embargo, se dejó trascender que el Gobierno analiza copiar el modelo español para recuperar y transparentar el hoy desconfiado organismo.
Por eso, entre los primeros encuentros oficiales del ministro figuró el que mantuvo con Alejandro Barrios, actual titular del INDEC. En el mismo, Peirano habló de una rápida normalización del organismo, lo ratificó al frente del mismo y avaló el mecanismo de medición

Origen de la crisis del INDEC, el punto clave es el control de la inflación. El ministro rechaza de plano la receta ortodoxa de enfriar la economía y dejar caer el dólar para aplacar la escalada de precios. La salida, según su visión, es controlar la formación de precios, para lo cual el Estado debe armar equipos técnicos que auditen la estructura de costos de las empresas y detectar en qué casos las subas son justificadas y cuáles apuntan a maximizar ganancias en un contexto de crecimiento de la demanda. Una receta que, más limitada, ya encaró el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a quien Peirano también confirmó en su cargo.

BUENAS RELACIONES. La llegada de Peirano a Economía significa también un importante alto en la tensa relación entre esa cartera, en los días de gestión de Felisa Miceli, y la de Planificación, con Julio De Vido a la cabeza. No sólo hubo palabras de apoyo por parte de De Vido, un ministro con peso en el entorno presidencial, sino que el propio Julio pasó a la acción. Según trascendió, De Vido se dedicó entre martes y miércoles pasado a llamar telefónicamente a algunos funcionarios y les encargó que no se pelearan con Peirano. De hecho, desde el momento en que se supo que el ex secretario de Industria era el reemplazante de Miceli, las voces de los hombres que responden a De Vido advertían que "con Miguel está todo bien". A diferencia de Lavagna, que representaba en sí mismo a un rival, o de Felisa, que encarnaba parte del poder del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, Peirano tiene un padrino distino. El secretario de Legal y Técnica, Carlos Zanini, funcionario de la mesa chica del riñón kirchnerista y quien discretamente gana terreno en medio de la puja de sus colegas de gabinete, es hoy y probablemente será mañana el principal sostén del ministro de Economía

Después DE OCTUBRE. Si bien desde distintos sectores productivos se avala la idea de la continuidad de Miguel Peirano al frente de la cartera económica más allá de octubre, los industriales son los que más animados están. "Para nosotros, es fundamental que Peirano haya llegado como ministro, ya que es un profesional que interpreta claramente la política del Gobierno en un país de cara al mercado exportador", dijo Juan Carlos Sacco, miembro del comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina.
Más allá del fuerte vínculo que los une, Sacco descartó que la UIA ya le haya presentado al ministro de Economía la agenda de temas que reclama el sector. Más allá de ello, Peirano, conoce como nadie las voluntades de los industriales ya que estuvo por 10 años en el centro de estudios económicos de la central fabril junto a su amigo Federico Poli (quien lo recomendó a Lavagna para que ocupara el cargo en la Secretaría de Industria). Por eso, los empresarios especulan que de mantenerse en el cargo si Cristina Fernández sucede a su marido en la Presidencia, Peirano sería un importante promotor de un reclamo que cobró entidad en los últimos meses: la constitución de un banco de desarrollo que ayude a mantener el proceso productivo avalado por el modelo K.
Sin embargo, en su primera exposición pública, Peirano decidió mostrarse ecuánime hacia el resto de los sectores. "Se necesita equilibrio sectorial en la economía. No sólo crecimiento industrial sino del agro, de los servicios, y del sector financiero. Así se produce un círculo virtuoso", dijo y agregó que no se debe perder la visión de programas de largo plazo para el desarrollo del sector agropecuario, uno de los más enfrentados con el Gobierno en el último tiempo.

EQUIPO. Peirano confirmó en su cargo a varios de los funcionarios que acompañaban a su antecesora. Entre ellos, el secretario de Finanzas, Sergio Chodos, y el subsecretario PyME, Matías Kulfas, el secretario de Hacienda, Carlos Mosse y el de Política Económica, Oscar Tangelson. También al de Agricultura, Javier de Urquiza, entre otros.
En tanto que el círculo que gozaba de la mayor confianza de Felisa Miceli, como Estela Palomeque o Silvia Canela, preparó sus valijas. El cupo femenino será compensado con la llegada de Leila Nazar para reemplazarlo en la Secretaría de Industria, una mujer de su estrecha confianza.

DEBUT. A Peirano no le pudo ir mejor en su primer día como ministro. El martes, cuando asumió, la japonesa Honda anunció que fabricará autos en la Argentina. Es un hombre de suerte: hacía 11 años, desde la vuelta de Fiat, que una automotriz no se instalaba en el país.
A los industriales no hay que preguntarles. No tienen dudas. Advierten que Peirano llegó para quedarse y argumentan que es "tiene una imagen demasiado limpia para que el Gobierno la queme en apenas cien días". La elección del candidato para suceder a Felisa Miceli –dicen– tiene una mirada de largo plazo.

Fuente: Revista Fortuna

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