Pochoclo fresco para estar en casa y sentirse en el cine

Biggys produce para 700 videoclubes

25/08/2007

Hay pochoclo en el aire. Apenas uno entra en la fábrica de Biggys no quedan dudas de que eso es lo que fabrican dos hermanos y su tío para llevar "la experiencia del cine al hogar". En pocos meses, el resultado del emprendimiento se posicionó en 700 videoclubes del país.

Para lograrlo, sus fundadores pasaron noches enteras en la cocina y empacharon a varios amigos en busca del "pochoclo más rico".  (1)

Germán y Nicolás Camero, y Eduardo Debiase son "los primeros fabricantes de pochoclo listo para consumir". Los hermanos, de 29 y 24 años, respectivamente, empezaron a delinear el proyecto en 2005 tras reconocer que en la Argentina, el principal exportador de maíz pisingallo, "no había empresas dedicadas a agregarle valor al producto". (2)

"El mercado ofrecía pochoclo para microondas que solía quemarse. (2) Nosotros nos propusimos trasladar la experiencia del cine al hogar con un producto siempre fresco. Es más cómodo y económico: hoy una salida al cine para cuatro personas supera fácilmente los 100 pesos. Alquilar una película cuesta unos cinco pesos y cada bolsa de pochoclo, tres pesos", destacó Germán.

Según señaló, la empresa se armó casi "naturalmente". Nicolás, que distribuía maíz pisingallo, sabía del producto base. Debiase, técnico industrial, fabricaba máquinas y fue el encargado de adaptar equipos. Germán, por su parte, hizo el aporte comercial.  (3)

"Estudiaba economía en la UADE y por promedio fui seleccionado para el Programa de Detección Temprana de Talentos. Ahí nos ayudaron con el plan de negocios y nos asesoraron durante todo el proceso. El tema era que no había una experiencia similar y no teníamos a quién copiar", recordó el emprendedor. (3)

El trío compró dos máquinas y estuvo 6 meses probando los productos. El capital semilla fue de 100.000 pesos y provino de amigos y familiares.

"Siempre tuvimos el apoyo de todos. Un amigo nos prestó un departamento chico en Palermo para empezar. Todas las noches hacíamos bolsas y bolsas de pochoclo porque en ese horario no molestábamos a los vecinos", dijo Germán.

"Después llevábamos las bolsas a nuestros amigos para que probaran y estuvimos cambiando los ingredientes hasta lograr que las bolsas quedaran completamente vacías. Por fin, quedaron vacías y vimos que habíamos logrado el pochoclo más rico, capaz de no empalagar a nadie", agregó. (1)

Con la fórmula justa, los fundadores de Biggys diseñaron paquetes de 120 y 60 gramos y salieron a vender el producto en las variedades dulce vainilla y salado manteca. En poco tiempo lograron un lugar en "las cadenas más importantes, menos la más grande" y su proyecto logró una facturación anual de 400.000 pesos.

El crecimiento les permitió dejar el departamento prestado y montar una planta en Palermo, en la que hoy trabajan seis personas.

Barreras de entrada

La marca se posicionó como el pochoclo oficial de la Cámara de Videoclubes, lo que la ayudó a llegar al interior del país. "Nuestra clave es que siempre estamos atentos al cliente y a los locales. Es más, nuestro primer envase no dejaba ver el producto y lo cambiamos cuando un cliente lo confundió por un envase de galletas de arroz. Además, usamos sólo primeras marcas de materias primas", recordó Nicolás. (1)

Según señaló, la otra piedra fundamental del proyecto es la posibilidad de ofrecer un producto siempre fresco ya que la empresa se hace cargo de la reposición en forma gratuita si se supera el mes en exhibición. Héctor Masoero, académico de la UADE y mentor de Germán, dijo que la competencia no iba a tardar en llegar y llegó. (1)

"Antes de empezar nos dijo que armáramos barreras de entrada y lo hicimos a través, por ejemplo, de paquetes con alto impacto visual. Eso dio sus frutos porque las cuatro firmas que aparecieron después no nos afectaron las ventas", recordó el licenciado en Economía.

Ahora, el grupo quiere abrir el juego y por eso lanzará en los próximos días su versión de pochoclo para microondas. Eso le permitirá ganar consumidores en el país y en el exterior. Por otro lado, presentará dos nuevos sabores, uno de los cuales "promete empachar a varios amigos más".

Fuente: La Nación

Análisis:

Ésta es un buen ejemplo de un emprendedor y el comienzo de su negocio. Es una excelente historia pues brinda los pilares de su éxito. Si bien en el artículo se han resaltado realizaremos una síntesis más explícita de los pasos y principios de oro necesarios que permitieron transformar la idea en un negocio:

(1) Marketing: es satisfacer las necesidades y deseos de los consumidores. En este negocio vemos que es pilar la satisfacción del cliente desde sus comienzos buscando el producto hasta hoy en día al cambiar el empaque que permita la correcta identificación del producto.

(2) Estudio de mercado: analizaron el mercado, los consumidores y la competencia para identificar las falencias existentes y los deseos y necesidades no satisfechos.

(3) Conocimiento del negocio, producción, planificación y comercialización: Uno de los integrantes de la empresa ya tenía conocimiento de la materia prima, otro sabía de producción y la última y fundamental también los conocimientos de  comercilación la aporto otro de los integrantes.  La planificación quedó plasmada en un plan de negocios al cual accedieron mediante asistencia.

 C.P. Elisa Perosio

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