Mientras por estas latitudes las heladerías hibernan o, a lo sumo, vegetan con mínima actividad, en el mundo desarrollado el calor arrecia y el negocio de los helados -lógica e irónicamente- se recalienta.
Los players que se reparten el gran cucurucho del mercado global son dos gigantes multinacionales: Nestlé y Unilever, situación que –curiosamente- no se replica en la Argentina, donde los refrescantes productos de este rubro que elabora Nestlé compiten con los que promociona y distribuye Arcor. En cambio, Unilever decidió no seguir en este rubro dentro del país y –desde hace ya un par de años- se retiró de este nicho de mercado local.
Pero regresando al escaparate planetario, los números de la industria heladera mundial dicen que ésta factura alrededor de u$s 59.000 millones al año –a los cuales la Argentina aporta sus modestos u$s 150 millones- y los grandes contendientes son empresas del Viejo Continente. Esta particularidad de colonización europea se verifica incluso en los mercados de los EE.UU. y Asia Pacífico.
Entre Unilever y Nestlé se comen algo más del 30% del mercado total. Incluso, en algunos países –como EE.UU- entre ambas acaparan una cuota de mercado cercana al 50%.
La industria que crece. Lo atractivo de la venta masiva de helados es que, a pesar de que se trata de un mercado maduro y de crecimiento amesetado, viene sosteniendo un suave aumento de la demanda. Las cifras de consultoras de consumo, como un reciente "paper" publicado por Researcher Euromonitor, da cuenta de que la facturación total de este segmento crece a un promedio de 2,5% cada año. Si se establecen proyecciones y la tendencia, obviamente, no cambia, esto quiere decir que podría alcanzar una asombrosa cifra de facturación: u$s 65.000 millones hacia el año 2010. Una cifra que asombra, teniendo en cuenta que no se está hablando del consumo de algún producto imprescindible.
Pero el mercado manda, y algo en que tanto Unilever como Nestlé son especialistas, es en apuntar sus cañones de negocios allí donde haya un nicho rentable.
Por lo tanto, para quedarse con la mayor parte de este número, los heladeros del mundo están desarrollando dos nítidas estrategias:
- Expandir sus ventas en mercados en desarrollo y con mayor crecimiento, tales como los asiáticos. China es uno de los más atractivos (como si a esta altura fuese necesario destacarlo ), con una suba de ventas de un 8,5% anual. Y detrás está América latina, donde Brasil emerge como el gigante del consumo de cremas heladas, liderando con un 8%. En particular, el mercado Asia-Pacífico promete crecimientos con índices de dos cífras para el próximo lustro, mientras que la facturación –sólo en este rubro- de los 1.300 millones de chinos podría llegar a los u$s 3.700 millones.
- La otra pata de la estrategia es la compra de otros jugadores menores de la liga fría. De esta manera, ambas mega-empresas vienen concretando variadas adquisiciones a lo largo de los últimos años que incluyeron, por parte de Nestlé, firmas como Häagen-Dazs, Dreyer's y Mövenpick. Por su parte, Unilever no se quedó atrás y compró Breyers Ice Cream y Ben & Jerry's. Así, considerando la suma total de todas las operaciones, Nestlé tiene alrededor de un 17,5% del Market Share global, mientras que Unilever le pisa los talones con un 16%. Este cabeza a cabeza promete un corto plazo muy activo, dado que las marcas locales están muy atomizadas; esto debe leerse como un gran menú en donde los grandes compradores eligen a discreción.
Helado para la digestión.
La industria del helado está en pleno proceso de reingeniería en alimentación, tanto en ingredientes como en elaboración. Y es que sus responsables deben revisar, y cambiar, muchas de las recetas tradicionales y, también, sus procesos productivos y de costos.
La razón de este cambio es simple y se asienta en que
en los países desarrollados está creciendo la demanda, ya casi devenida en exigencia, por tener ofertas de alimentos más saludables, fenómeno que viene de la mano de la creciente y pesada preocupación que genera la epidemia de obesidad y de sobrepeso- Y sus correspondientes problemas de salud cardiovascular, diabetes, etc., etc.
Ante esta demanda por "comer sano" se están creando nuevas categorías de productos relacionadas con coberturas de chocolate sin grasas trans, con helados de bajas calorías y hasta con nuevos endulzantes diet y otras exquisiteces que comienzan a ocupar su lugar en las góndolas de supermercados y en los freezers de los kioskos.
Finalmente,
también está subiendo el grado de "exotización" del palito. Esto es, hay una cada vez más variada oferta de amenidades Premium, basadas en combinaciones de sabores de frutas y/o de especias traídas de países "lejanos": los gustos de Grecia, por ejemplo, podrían reemplazar por completo la lista de sabores que hoy se pueden hallar en cualquier heladería. Además, estos gustos pueden ir y venir año tras año y se convierten en modas gourmet, en realidad efímeros clásicos que duran una temporada veraniega.
Fuente: Revista Fortuna