Los hábitos de compra y consumo están cambiando a pasos agigantados, la publicidad tal y como la concebimos decrece en importancia para dejar paso a otras fuentes de información como amigos y conocidos. La red se está convirtiendo en un lugar de intercambio de ideas y la mejor estrategia de marketing para darse a conocer es inmiscuirse en las redes sociales y dejarse envolver por el denominado social shopping.
El social shopping ha sido definido por Wikipedia como un modo de comercio electrónico en el que los clientes compran en un entorno de redes sociales.
El social shopping es el nuevo motor de impulso del comercio online. Los consumidores recomiendan y puntúan productos en comunidades online. Y las empresas pueden aprovechar este fenómeno para aproximarse a sus clientes.
Ante este escenario, si antes bastaba con colgar imágenes y descripciones de los productos en la web, hoy en día, la participación y el buzz, el fenómeno del boca-oreja pasado al medio online, ponen al marketing ante nuevos retos. Y ante nuevas oportunidades. Si antes la comunicación se producía en un modelo one-to-many, hoy el marketing está más que nunca obligado a comunicarse one-to-one para fidelizar a sus clientes. El marketing debe aprovechar todas estas posibilidades. Se acerca la era del social commerce.
Según un estudio global de Nielsen, el 78% de los consumidores confían en el boca-oreja más que en cualquier otra forma de publicidad. Además, el 61% de los encuestados declara confiar en las valoraciones de productos y servicios realizadas por otros consumidores en blogs y otros sitios de la red. Por otra parte, un estudio global de Weber Shandwick señala la importancia que está cobrando la actitud de los consumidores ante productos y marcas, ahora que se han multiplicado los canales por los que pueden expresarse.
Existen algunas claves que pueden ayudar a las empresas a meterse en este complejo mundo internauta y facilitar el conocimiento de los productos a los usuarios, mejorando los beneficios de las compañías de una manera simple y barata.
Así, para conseguir notoriedad las firmas pueden insertar publicidad en las páginas más novedosas de social shopping sobre tendencias y estilos de vida como StyleFeeder, Stylehive o Kaboodle y crear grupos de favoritos en grandes redes como Myspace o Facebook. Para proveer a los consumidores de información y adquirir cierto de grado de compromiso las compañías pueden dejar que sus productos sean evaluados por blogs y comunidades virtuales al estilo de Sleep Number Beds´ community site o 1-800 Flowers, según el sector al que pertenezcan.
Para cerciorarse de lo que opinan los clientes, las empresas pueden ver los comentarios que los usuarios vierten sobre sus servicios y productos, tanto en su propia página, como en otros blogs o en páginas especializadas en comparativas de productos y precios como BizRate, Epinions o Trusted Opinion. Además si no tienen ningún mecanismo interactivo que les permita informar a los consumidores sobre sus prestaciones, mediante redes sociales o directamente en su ordenador, compañías como Performics podrían solucionarlo.
Para asegurarse de que todo se ha puesto en marcha de manera correcta, las empresas deben organizarse destinando un presupuesto fijo que mantenga estas iniciativas, optimizando los recursos de su web y enviando e-mails informativos. Además deben comprobar la situación de la compañía con respecto a la competencia y a la situación del mercado en general.
Pero no es oro todo lo que lo reluce y la red también podría perjudicar a compañías que no cumpliesen requisitos como la transparencia con el público. Existen algunas advertencias a tener en cuenta, ya que para que los productos triunfen las empresas deben percibirlos como lo haría un consumidor, siendo conscientes de que no pueden controlar todas las opiniones sobre ellos en las redes sociales, ni sobre la imagen de marca que proyectan.