Del dicho al hecho

20/07/2008

Es cierto que las crisis agudizan el ingenio. Según un estudio internacional, la Argentina está entre los diez países del mundo con más cantidad de emprendedores.

Aquí, muchas de las buenas ideas llegan a concretarse. Uno de cada ocho argentinos está involucrado en algún tipo de actividad emprendedora. La Argentina se encuentra entre los diez países más emprendedores del mundo, por encima de Estados Unidos, el Reino Unidos y Francia. El dato se desprende del informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que se realiza en el nivel internacional, y analiza la relación entre la actividad emprendedora y el crecimiento económico.

Además, hay un dato llamativo: más del 60% de los emprendimientos están encarados por necesidad.

"En la Argentina, en 2007 el índice total de la actividad emprendedora en sus primeras etapas (empresas nacientes y nuevas) fue del 14,4%, habiendo registrado un importante aumento respecto del 10,24%, de 2006. Esta tasa ubica a la Argentina entre los diez países más emprendedores de los incluidos en el GEM 2007, sobre un total de 42", puntualiza Silvia Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del Instituto Argentino de la Empresa (IAE).

"Es necesario destacar -agrega la especialista, a cargo del estudio en la Argentina- que en 2007, y por primera vez después de la crisis de 2001, estamos ante un aumento de los emprendedores por necesidad."

La investigación detalla algunas ventajas del mercado local: hay nichos de mercado sin explotar, la demanda es dinámica y está lista para aceptar nuevos servicios y productos innovadores, y por último el consumidor argentino es muy receptivo y está dispuesto a adquirir productos nuevos.

Lo cierto es que ante el crecimiento de proyectos personales las universidades, empresas y organizaciones sin fines de lucro intentan dar impulso a pequeñas empresas.

Es el caso de la cátedra Karel Steuer, de la Universidad de San Andrés, que fomenta la formación de jóvenes universitarios que sean capaces de detectar oportunidades y desarrollar nuevos proyectos de negocios.

"Es un espacio donde los emprendedores pueden reflexionar, intercambiar ideas, investigar mercados, analizar alternativas, contrastar cursos de acción relacionados con un proyecto de negocio o con un nuevo emprendimiento. Además reciben asesoramiento en áreas clave para el proyecto y desarrollan una red de contactos imprescindibles para la puesta en marcha de su negocio", explica Sergio Postigo, director de la Cátedra Karel Steuer.

Antes de desarrollar un negocio hay determinados aspectos que hay que tener en cuenta: "Durante el análisis de la oportunidad hay que evaluar si el proyecto se puede implementar, debe generar valor agregado para su comprador o usuario final, y debe existir una demanda concreta dispuesta a pagar por ese producto o servicio", agrega Postigo.

Otro espacio destinado a emprendedores es la asociación civil Inicia. "El foco está puesto en la capacitación. Brindamos herramientas técnicas para fortalecer el negocio. El objetivo es acompañar al emprendedor en todas las etapas del proyecto", explica Alejandra Méndez, a cargo de las capacitaciones de la organización.

Un aspecto que cultiva y prioriza la entidad es el intercambio de experiencias. "Es un lugar de encuentro donde se generan redes de contacto. Quienes se acercan pueden encontrar un potencial socio, cliente o proveedores", detalla.

Dos veces al año organizan el programa Empresas del Mañana, que apuesta al desarrollo, la consolidación y el fortalecimiento de pequeñas empresas. Se discute el plan de negocio con profesionales y se intenta sacar provecho de una red de contactos.

La empresa propia

Germán y Nicolás Camero se propusieron trasladar la experiencia del cine al hogar con un producto fresco: cajas de pochoclos listos para consumir que se venden en los videoclubes.

"La empresa Biggys se armó casi naturalmente. Nicolás, mi hermano, comercializaba el maíz pisingallo en el mercado interno (cines, distribuidoras y fábricas de snacks) y sabía del producto base. Eduardo De Biase, mi tío, fabricaba máquinas y fue el encargado de adaptar equipos para hacer los pochoclos. Yo hice el aporte comercial. Arrancamos en 2005 con nuestros primeros 100 clientes", precisa Germán Camero.

En la actualidad trabajan ocho personas en la empresa y cuentan con 200 clientes en Buenos Aires y cerca de 600 en el interior.

"Entre los socios nos distribuimos las tareas operativas de logística y comercial. Creemos que si la demanda sigue aumentando, para mediados de este año contrataremos tres personas más para operaciones y uno para administración", asegura.

Antes de encarar el proyecto, Camero decidió capacitarse en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), donde cursó la carrera de Economía, y obtuvo una beca para cursar el Management Executive Program y el Programa de Formación Directiva.

Para Francisco Murray se emprendedor "es una pasión. Dejás las estructuras de lado y marcás tu propio destino", puntualiza. Y en la búsqueda de su destino se asoció con su amigo Tomás Pando. ¿El motivo? Unas coloridas alpargatas, conocidas como Las Paez, producto que se puede ver en negocios argentinos y en distintas partes del mundo como Australia, Estados Unidos, Francia y España.

Las reuniones con pares se convirtieron en ritual. "Más allá de que sean de otro rubro lo importante es compartir experiencias", precisa.

"Hay momentos en la vida para jugársela. Si uno siente la necesidad de emprender hay que hacerlo", aconseja.

El próximo salto será tener una fábrica propia de producción. Y con este cambio doblarán la dotación de personal: de 9 empleados saltarán a 18.

Diego La Torre, Matías y Nicolás Grosman son los socios fundadores de Tecnovax, laboratorio veterinario que produce vacunas.

"Antes de emprender es muy importante poner el foco en los clientes. Escuchar qué necesidades tienen. Evaluar la demanda y cuantificar los costos de producción", explica Diego La Torre.

Los socios vieron en la crisis económica de 2001 la posibilidad de producir localmente vacunas que antes se elaboraban en el exterior. Y esa visión les permitió posicionarse en el mercado: el año último las ventas tuvieron un crecimiento del 600 por ciento.

Oportunidades

En 2005, el Banco Credicoop puso en marcha en la Argentina el Programa Emprendedor XXI, con la colaboración de la entidad bancaria española La Caixa.

Es un proyecto que brinda a las universidades que firmaron el convenio instrumentos para fomentar proyectos personales. En la página Web www.emprendedorXXI.coop , estudiantes avanzados, docentes y graduados pueden encontrar los elementos necesarios para sistematizar su idea de negocio y poder evaluarla.

"Si el emprendedor solicita que el banco le financie el proyecto, el primer aval es de la Universidad a la que está vinculado. De este modo cuenta con asesoramiento y no sólo financiamiento", precisa Claudio Majorovich, jefe del Departamento de Atención a Universidades.

Walter Fassi, de 26 años, obtuvo el financiamiento de la entidad. Su objetivo fue abrir una farmacia en Santa Trinidad, localidad de 1800 habitantes a 550 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

Fassi, junto a su mujer, Verónica Campaña, decidieron abrir la única farmacia del pueblo. "Fue fundamental la experiencia de haber trabajado antes en el rubro. También el apoyo que nos dio la Universidad Nacional del Sur, donde estudiamos farmacéutica", precisa el joven.

"Quería ser independiente. Ahora nos dividimos las tareas. Yo me encargo del sector del laboratorio y mi mujer está más en la parte administrativa", agrega.

Asegura que el balance es más que positivo. El mes próximo cumplirá un año la Farmacia Fassi, comercio que también permitió a los habitantes del pueblo comprar los remedios allí y no tener que viajar hasta la localidad vecina.

Un proyecto similar posee el Banco Santander Río, a través de Nexo Emprendedor, área que otorga créditos a negocios innovadores surgidos del ámbitos universitario.

Los requisitos son dos: al menos un integrante del equipo debe ser alumno regular o graduado reciente de universidades con convenio con la entidad bancaria y presentar un proyecto empresarial, que incluya un plan de negocio.

También las empresas aportan lo suyo a la formación de emprendedores. Tal es caso de Shell que desarrolla el Desafío Joven, programa dirigido a jóvenes y desarrollado juntamente con la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas.

El plan acompaña a jóvenes, de entre 20 a 28 años, durante el proceso de transformar su idea original en una realidad. La inscripción se puede realizar en www.desafiojoven.com.ar

Desde 2001 hasta el año último participaron del programa 3830 jóvenes en total. El 21% de los proyectos presentados ya está en funcionamiento.

La Web también sirve como punto de encuentro. En el sitio www.emprendedoresnews.com se puede encontrar consejos y novedades sobre el tema.

Fuente: La Nación

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